el texto presentado en el Congreso Mujer Arte y Tecnología:

MMX::artistas mexicanas en el 2010

La red, internet, es un inmenso espacio en el que confluyen información y comunicación, un espacio interactivo y abierto a la cooperación entre pares, que se encuentran gracias a la manifestación expresa de intereses y relaciones personales dentro de esa multiplicidad de vasos comunicantes virtuales que la conforman. Las relaciones surgidas de esta manera permiten un ensanchamiento de los horizontes de interacción de formas antes impensables. El aislamiento geográfico o físico es abolido y da lugar a un tejido social global cada vez más apretado, aunque también líquido. Esto significa que es la voluntad la que ofrece la permanencia y es la movilidad de la navegación la que amplía o reduce los campos de acción.

El encuentro de pares, de personas con intereses similares que confluyen en un punto dentro de este océano digital, usualmente provoca un inmediato intercambio de diversos tipos de información.  Datos en forma de conocimiento, imagen, video, sonido, contactos, ideas e información de todo tipo van y vienen por la red y es a manera de trueque que se establecen estos intercambios. La mayoría del bagaje contenido en la red está bajo licencia de copyleft y la democracia adquiere aquí un cariz de realidad.

Dentro de este entorno, el realizar proyectos artísticos colaborativos a través de la red es una alternativa de eficiencia comprobada que amplifica las posibilidades y los horizontes creativos y geográficos. Nos permite crear redes artístico-sociales globales, que trascienden –y en general buscan hacerlo- el espacio digital, el mercado y, especialmente, la institucionalidad del arte. Son alternativas creativas al mainstream que imponen sus propias reglas, tan flexibles como eficientes, y proponen constantemente nuevas maneras de abordar el proceso creativo, el conocimiento de obra y artistas y, en definitiva, al arte mismo. Además de todo, permiten la concreción de estos proyectos en el mundo físico, real, matérico y, también y muy importante, enriquecer las relaciones personales y sociales.

Esto es especialmente importante para las mujeres artistas, que deben abrirse paso en un territorio dominado por el mainstream del mercado androcrático y que muchas veces permanecen invisibles más allá de su propio entorno físico.

MMX

Este 2010 que está a punto de morir ha sido el año del Bicentenario de las independencias latinoamericanas con respecto a la colonia española. Además en México se cumplen los 100 años del inicio de la revolución. México entonces celebra –institucional, formal y más que nada políticamente, dos guerras. Lo hace con un afán de cohesión social alrededor de un frágil proyecto de nación desnacionalizador y en un marco de guerras internas, como son las secuelas divisorias del fraude electoral que radicalizó las diferencias político-sociales, la narcoguerra, la crisis global y la falta de sensibilidad social de quienes usurpan el poder. Son tiempos de crisis y una gran cantidad de los dineros públicos se han destinado a, desde el poder actual, enaltecer una historia de resistencia ante el poder. Su desesperado y equívoco discurso de búsqueda de identidad nacional ha puesto a todas las instituciones públicas a realizar proyectos y convocatorias públicas en torno al tema del Bicentenario. Los presupuestos destinados, y la imposibilidad de abordar otros temas por simplemente ser rechazados,  provocaron que muchas y muchos artistas concursaran con sus versiones de la historia nacional por obtener un recurso económico que les permitiera seguir subsistiendo. La zanahoria bicentenaria dio a luz algunos proyectos interesantes, como el propuesto por Antonio Gritón el mes de mayo llamado La Ira/El Deseo y que fue un ejercicio de apropiación del espacio público por artistas plásticos y performers[i] o, anteriormente, el Grabado del Bicentenario de la Ciudad de México realizado por el Centro Cultural Estación Indianilla[ii], trabajo monumental coordinado por un miembro de 5célula, Lenin Fajardo, y que vino a ser el grabado más grande del mundo con más de un kilómetro de longitud y que incluyó el trabajo de artistas destacados.

Por otro lado, existe una corriente que se inclina en definitiva en no celebrar a la violencia como medio de alcanzar la paz y la libertad ni solucionar conflictos. La manifestación de ésta se da expresamente en el proyecto de Mónica Meyer y Víctor Lerma Yo no celebro ni conmemoro guerras, que se forma como Causa en facebook  y que ha realizado diversas acciones colectivas, utilizando esta red social y su propia página web interactiva[iii].

Como feminista y artista por la vida es aquí donde puedo insertar MMX::artistas mexicanas en el 2010, y como apunto en la página de presentación del proyecto, “Nosotras, al iniciar este proyecto, no estamos dentro de ningún programa oficial y,  por lo tanto,  ninguno de sus presupuestos. Somos de las que no celebran ni conmemoran guerras de ningún tipo y sabemos que éstas que ahora ocupan el imaginario político de nuestro país ni siquiera nos han dado una identidad sino un estereotipo”.

MMX::artistas mexicanas en el 2010 es el proyecto hermano de eyeseverywhere//ojosportodoslados, ya que es periódico, aunque su periodicidad es quincenal,  visual, incluyendo fotografía y video, y se publica en un blog de wordpress. Esta vez conjunto a un grupo de artistas mexicanas de diferentes generaciones, experiencias y situaciones geográficas para explorar el concepto de identidad como tales: mujeres mexicanas que ejercen una reflexión crítica sobre su tiempo histórico/vital durante este año.

MMX::artistas mexicanas en el 2010 está conformado por varias artistas que viven dentro del país – Amérika Arzate, Carolina de la Peña, Claudia Piccone, Diana Maldonado, Ireri Castro[iv], Paulina Álvarez, Rosa Borrás y Lucero González[v], quien es directora del Museo de Mujeres|Artistas Mexicanas.[vi] Mas también habemos otras que hemos emigrado por varias razones: Chispillatronik (Claudia Castelán) a Barcelona, Yolanda Petrocelli a Connecticut y yo, que como nómada estoy sin residencia fija, y que vivimos nuestra mexicanidad desde terrenos subjetivos y culturales distintos.

Un hecho importante que debo mencionar es que fue en el Facebook donde se hizo el primer contacto con varias de ellas y donde se dio el reencuentro con el resto. Una vez más esta red social es determinante como generadora de encuentros y detonadora de proyectos, al reunir en un mismo espacio virtual a individuas con similares intereses en busca de retroalimentación. Así pues, aunque no nos conozcamos personalmente, la información que compartimos nos permite vislumbrar potencialidades que, con el trabajo cotidiano conjunto, comprueban la percepción inicial.

Cada una maneja dentro del proyecto un discurso particular. Diana Maldonado, por ejemplo, con su bagaje de periodista fotográfica y su tratamiento estético, nos muestra una diversidad de situaciones en que se encuentran las mujeres en su vida cotidiana[vii]: en el deporte, la maquila, la banda de música, las tareas de servicio, la apropiación del espacio público. Mujeres del pueblo realizando tareas comunes sin las cuales la civilización no camina. (fig.5)

Otra que trabaja con imágenes cotidianas que marcan la vida mexicana es Carolina de la Peña[viii]. Imágenes sutiles de fuerza sociológica, del fluir urbano de la ciudad más grande del mundo, en que la carga emotiva y cultural se manifiesta en elementos tan simples como los billetes de lotería (“2”, ememex.wordpress.com/2010/02/28/2/) o en un vagón atiborrado del metro donde los rostros muestran un cansancio infinito o una mirada turbia de violento y desesperado acoso (Vagón para mujeres/women’s train, ememex.wordpress.com/2010/04/25/vagon-para-mujereswomens-train y  Acoso, ememex.wordpress.com/2010/04/11/vagon-de-acosadores/).

Claudia Piccone[ix], como otras varias, trabaja en series que permiten extender un planteamiento discursivo estética y conceptualmente. En una de ellas, Frida la Sufrida, hace una crítica lúdica a la excesiva explotación comercial de la figura de Frida Kahlo, que no de su posición político/artística, y que no se detiene ahí sino que es en realidad una crítica al estereotipo de la mujer mexicana (y no solo mexicana) como sumisa, callada y sufrida que se insiste en mantener desde el caduco poder androcrático (ver la serie en entradas del 28 de febrero al 11 de abril. Frida se Suicida, ememex.wordpress.com/2010/02/28/frida-se-suicida/)

En la narrativa más personal de otras de las artistas, como Ireri Castro (fig.6), Rosa Borrás[x], Paulina Álvarez, Chispillatronik o Lucero González, la imagen (o el video) bordan lenta y pacientemente el espacio/tiempo con puntadas que unen el “arriba” universal con el “abajo” interno y humano (ver Mutaciones de Ireri Castro: ememex.wordpress.com/2010/04/25/mutaciones/), el pasado con el presente y sus reflejos (ver Mi hija yo misma, ememex.wordpress.com/2010/02/28/mi-hija-yo-misma/ o Tiempo desnudo, de Lucero González, quien parte de imágenes analógicas), o el proceso de despojarse de viejas vestiduras ya caducas al enfrentarse a una cultura distinta y confrontar su identidad, como lo expresa Chispillatronik[xi] en su serie (Lo que dejé, ememex.wordpress.com/2010/03/28/lo-que-deje/).

Paulina Álvarez[xii] y Rosa Borrás, ambas viviendo en la misma ciudad de Puebla, tienen un tratamiento muy distinto en sus obras. La primera ofrece una visión microscópica que enfatiza detalles usualmente inadvertidos exaltando el color, lo que le da a sus fotos un carácter pictórico que llega incluso a ser abstracto (un ejemplo en II, ememex.wordpress.com/2010/02/28/ii/). Rosa Borrás en cambio, juega con diversos medios como el dibujo (Par, ememex.wordpress.com/2010/05/09/par-2/), el video, el escaneo (ememex.wordpress.com/2010/03/14/blanca-y-kena-1960-2010), la fotografía. Con ellos intenta armar un rompecabezas en el que las piezas son retazos de una época y un devenir personal que por fuerza natural es el de varias generaciones de mexicanas que han roto, o intentado romper, ese estereotipo nefasto que las telenovelas llevan a casi todas los hogares mexicanos.

Amérika Arzate[xiii] (fig. 7), es la más joven de todas y la que más ha incursionado en las artes digitales y su cultura. Aún así, para MMX ha preferido exponer dentro de un rango más amplio que habla de un vector de búsqueda interna firmemente plantada en su manejo tecnológico. Se adivinan hallazgos feministas y un desprendimiento paulatino del dolor del crecimiento, lo que le da a su obra un valor añadido ya que trasluce las luchas internas de una generación de jóvenes mujeres que se ve perdida entre lo logrado por las anteriores y la falta de reafirmaciones conceptuales propias.

En el otro extremo generacional, tenemos a Yolanda Petrocelli quien trabaja con su identidad mestiza como línea conductora de su obra y con la manipulación y creación digital, logrando tanto calidad como contundencia. Sus autorretratos son pretexto para recalcar el mestizaje y subrayar la parte india que lo conforma. Desde los Estados Unidos ella navega entre estos dos mares conceptuales que son sus antecedentes indígenas y su manejo de la tecnología para establecer ante el mundo la identidad clara pero flexible de una mujer mexicana contemporánea.

En mi caso, mi propuesta personal para MMX  surge de mi calidad de nómada, lo que me convierte en migrante, y tiene dos vertientes: una serie en base a una narrativa onírica (Los sueños de la inmigrante), imágenes donde digitalizo autorretratos que a manera de collage hablan de ese impulso interno por la movilidad sinfín, utilizando iconografía prehispánica como sutiles elementos identitarios. Esta serie va intercalada con otra de un proyecto mayor [¿y, dónde están las mujeres? (I am an outsider)], en la que hago una investigación sobre las mujeres y la migración y por lo tanto cedo la palabra a otras mexicanas que han dejado el país por sus propios sueños y con las que me he cruzado en el camino (arrieras somos…). Esto lo hago a través de videos documentales que  formarán parte del cuerpo total del proyecto. (ver por ejemplo Lourdes: clara y directa, ememex.wordpress.com/2010/05/09/lourdes-clara-y-directa/).

Así todas, cada quince días hemos ido bordando, cocinando, construyendo un discurso que disecciona nuestra identidad nacional y nos muestra los entresijos de ser mujer, de serlo con una cultura determinada como es la mexicana, de serlo en este año de crisis de este siglo veintiuno. De serlo en casa o en tierras que acaban no siendo tan ajenas.

Este proyecto ha tenido una retroalimentación en los medios impresos dado el interés causado por su naturaleza colectiva y pertinente y planeamos hacer una exposición de la obra en distintas sedes del país y, por qué no, de Estados Unidos y España, para el 2011.

Es ocioso subrayar que todas utilizamos las herramientas tecnológicas para realizar la obra y para proyectarla a los públicos que la acogen, ya que en estos tiempos es obligado hacerlo para poder tener una presencia, una existencia. Y es esta existencia promovida por la energía pura en forma de datos que viajan por una invisible red, la que nos hace inaugurar nuevos campos de acción, inaugurar constantemente nuevos territorios, que ya no solo cuartos propios, donde devenir mujeres artistas con propuestas concretas, visibles, contundentes. Donde el proceso y sus significantes y la interactividad entre los grupos y el público conforman un cuerpo creativo completo y frío, diría Mc Luhan[xiv].

Concluyendo, la red nos reúne y nos visibiliza, nos permite trascender los constreñidos territorios cotidianos, entablar el diálogo y una movilidad hacia fuera, el inmenso público conectado, y hacia el mismo centro de nuestro hacer (yo/ellas/nosotras) como artistas, como mujeres, como diseñadoras sociales[xv] que somos.

Elizabeth Ross,

escrito en A Coruña, Mayo del 2010

presentado en Valencia, Noviembre del 2010

 


[i] “La Ira/ El Deseo” es una acción artística colectiva e independiente, convocada por diversos grupos, colectivos y promotores culturales en respuesta a los anodinos “festejos” oficiales del bicentenario de la independencia y centenario de la revolución mexicanas….El objetivo fundamental de “La Ira/ El Deseo” es propiciar en el espectador una reflexión profunda en torno a los grandes problemas nacionales y las posibles alternativas que se encuentran en nuestras manos. http://lairayeldeseo.blogspot.com/

[ii] El Grabado del Bicentenario en la Ciudad de México “es producto del trabajo conjunto de editores, técnicos de impresión provenientes de diversas escuelas de artes visuales, literatos y artistas visuales concebido como un acto simbólico de inclusión y convivencia ciudadana”, dijo en rueda de prensa el director de Estación Indianilla Isaac Masri.

[iii] Toda guerra es un fracaso de la humanidad. Celebrarlas es tanto como festejar el día que nuestro padre golpeó a nuestra madre (o viceversa) o un hermano asesinó a otro. ¿No sería mejor celebrar las fechas en las que se han resuelto los conflictos sociales gracias al diálogo y la negociación?  http://www.pintomiraya.com

[iv] Es importante anímica y profesionalmente, saber que cada dos domingos participo en un proyecto colectivo de mujeres mexicanas, lo que vivimos cada día en estos tiempos, de cómo vemos, como sentimos, percibimos, expresamos, comunicamos, cada una con su visión, tocándonos, compartiéndonos, mirándonos, desde cada geografía desde cada sonido, visión, concepto, color, percepción, a través de la red global de infinitas posibilidades … tan lejos, tan cerca. De nosotras de ellos de ellas de todos… Ireri castro

[v]Mi búsqueda visual sobre mi identidad sigue mi viaje interior y el recorrido de mis emociones frente al hecho de ser mujer y aceptar el reto de vivir de una forma diferente, he tenido que saltar piedras en el camino o a veces sobrevolarlas para avanzar. Solo así puedo construirme la vida que quiero. Lucero González

[vii] Las mujeres mexicanas también gobiernan, también crean historias, también meten goles, también toman decisiones, también escriben libros, por supuesto pintan cuadros, danzan y cantan y dictan leyes. Las mujeres mexicanas lideran a su familia, defienden sus ideales, encabezan transformaciones sociales, preservan la cultura, enriquecen el lenguaje, nutren el pensamiento, en fin las mujeres mexicanas son México. Diana Maldonado

[viii] MMX me ha dado la oportunidad y la libertad de hablar acerca de algunos hechos de mi vida cotidiana como mujer mexicana, hechos de los que es difícil hablar excepto con algunas personas. Mis contribuciones han sido más bien simples desde el punto de vista visual, porque elegí no estetizar aquello a lo que de entrada no le encuentro estética. Ninguna forma de embellecimiento sería más fuerte que el hecho en sí. Por eso es sólo documentación.
Lo que el lenguaje no menciona sino tangencialmente, sin tocar aquello a lo que se refiere, es tabú. Se supone que somos una sociedad capitalista democrática. Pero de hecho, las diferencias raciales y la sociedad de castas están implicadas sin cuestionamiento en el lenguaje de todos los días. La mayoría de las veces, sin la introspección, sin la conciencia, de que tácitamente se reproduce el sistema de castas, los más morenos subordinados a los más blancos. Más blanco significa con poder, rico, educado, y privilegiado. Mujer blanca significa más guapa y más sexy, pero también extranjera, gringa (peyorativo de norteamericana), y por lo mismo deseable; admirable y despreciable. Las gringas son fáciles, pero inaccesibles para un hombre oscuro sin educación. Blancos y extranjeros son los culpables de la conquista y de la situación actual. Hay resentimiento en todas las direcciones. De los problemas sexuales también se habla poco. Aquí sexo activo significa poder y dominación. Según un estudio, alrededor del 50 % de los hombres mexicanos tienen problemas sexuales. Para mí no es ninguna sorpresa. Debo caminar por las calles de la ciudad y usar transporte público, soy víctima de abuso todos los días. Soy una mujer blanca. Como casi todas las mujeres aquí, no me pondría una falda para salir a la calle, y estoy acostumbrada a pensarlo dos veces antes de quitarme el suéter cuando hace calor. Conozco desde los diez años la sensación de la mano de alguien o su pene duro en mis nalgas cuando el metro va lleno. Y la rabia de tener a un hombre, o dos o tres a la vez, que me miran fijamente desde otro asiento mientras hacen gestos obscenos que pasan desapercibidos para los demás hombres, incluso para mis amigos. Un par de veces he llevado al agresor con el policía, pero el policía lo ayuda a él y no a mí. Esta forma de violencia intenta invertir las relaciones sociales, con la conciencia de que a la chica blanca sólo por la fuerza se le puede poseer. Deseo y venganza. Después de todo, sigue teniendo que ver con la conquista a pesar de la Independencia que se celebra este año. Esto es parte de la identidad mexicana. Así, con todo y lo políticamente incorrecto que suena, así es. Carolina de la Peña

[ix]El Proyecto MMX significa acercarnos como mujeres, encontrarnos en la otra, en esta búsqueda permanente del ser  lleno de significados que se manifiesta en esta  multiplicidad de formas  y que es, al mismo tiempo unívoco pues esta femineidad  nos compete y amalgama  a todas. La mujer del siglo XX en distintos puntos de nuestro país  y  como resultado de todo los tiempos;  la mujer que no nace sino “se hace” parafraseando a Simon de Beauvoir;  la mujer que busca y encuentra para seguir buscando eternamente su sentido en el mundo a través de la imagen de otras y de sí misma. MMX es, sin duda,  el trabajo fotográfico más vivo, dinámico, moderno e intertextual en el que he participado, creado por Elizabeth Ross ex profeso para la red en el que las mujeres tejemos, cual arañas, redes en la red del espacio cibernético y el espacio del tiempo de todos los tiempos. Claudia Piccone

[x] MMX es un proyecto que me sorprende, me alegra y del que aprendo cada día. Es sorprendente que un grupo de mujeres artistas, radicadas en diferentes ciudades y que no se conocen todas entre ellas se reúnan quincenalmente a través de su obra en un espacio virtual, sólo por el gusto de compartir las ideas, el trabajo y los procesos creativos. Me alegra porque quiere decir que, a pesar del sistema económico opresor y decadente, de la crisis generalizada, del mercado del arte, de la distancia, de la variación de edades, de las diferencias técnicas o formales, se puede coincidir y trabajar por un interés común: el arte, sin condiciones ni restricciones, desinteresadamente. Aprendo del proyecto porque cada una de las participantes aporta su punto de vista respecto a la identidad, y muestra su forma de estar en el mundo. En lo personal, el tema de la identidad me interesa desde hace varios años, y lo he abordado en mi obra de diversas formas. MMX me permite explorar de una forma dinámica mis ideas respecto a quién soy yo, quiénes somos “las mujeres mexicanas”, qué me define como mujer y artista, cuál es mi relación con el entorno que me rodea, etc. Mis inquietudes teóricas y formales respecto al tema de la identidad ven salida en una pieza que se concreta y se difunde cada dos semanas, pero el proceso creativo es continuo, cada día pienso en el proyecto, en cuál de los aspectos de la identidad abordaré y cómo, y eso sumamente estimulante para mi.  Finalmente, el aspecto del soporte me parece fantástico: compartir y difundir nuestro trabajo con cualquiera que elija acercarse, de manera gratuita, a través de la Red. Es una forma muy democrática de hacer, de crear, de relacionarse con el resto del mundo. Rosa Borrás.

[xi] Para mí, este proyecto significa la posibilidad de trabajar en red con otras colegas. Mi proyecto se ha convertido en un acompañante, en una bitácora de experiencias fuera de mi país. Habla de la soledad y la intimidad, pero también de nuevos encuentros que voy teniendo. Es un registro de como se conforma mi subjetividad femenina, de los personajes que se involucran en este proceso y como lo observo. Chispillatronik

[xii] MMX está resultando un proyecto fotográfico y terapéutico de reconocimiento y autoestima, de decisión y fortaleza, de confianza y perseverancia, de amor. Cuando me invitaron a participar, la primera pregunta que me vino a la mente fue: ¿Qué es lo que tengo que decir de mí? ¿Qué me da fuerza como mexicana? ¿Qué me hace ser mujer? Decidí responder mirando al corazón para narrar con imágenes mis grandes significados personales inmersos en la vida cotidiana. MMX es importante en mi vida, porque demuestra que la gestión cultural de proyectos independientes debe nacer de la autenticidad de una idea que genera su propia inercia. Asimismo demuestra que el trabajo colaborativo en un sistema complejo es capaz de encontrar puntos “comunes” entre nuestras experiencias de vida como mujeres mexicanas, más allá de una demarcación física, convirtiéndose en un proyecto global, desterritorializado, lleno de signos y símbolos de la realidad posmoderna de nuestro México ecléctico que resignifican día a día la figura del arquetipo femenino. Paulina Álvarez Barillas

[xiii] Las hijas del viento que huelen a alas, a llantos y sueños, que vuelan y revolotean envueltas en vientos azarosos, unas muy alto, otras lastimadas del camino, algunas contemplan desde lo alto, otras jugando, chupeteando sabores. MMX contiene mujeres descendientes de guerreras y diosas, que llevan como herencia en su sangre culturas prehispánicas enigmáticas, tanto como la vida misma. En este andar yo me encuentro a más de una de las que vuelan convirtiendo la jaula en pájaro justo cuando estaban por caer en un desfiladero. Amérika Arzate.

[xiv] En base a los criterios definidos por Marshall McLuhan para distinguir entre medios fríos y calientes, en términos generales, es posible afirmar que Internet admitiría ser considerado como medio frío, pues la impresionante interactividad de sus usuarios representa uno de los principales elementos distintivos del medio que admite ser considerado como inteligente. Evidentemente, en cada herramienta de comunicaciones de Internet -los chats, los weblogs o el correo electrónico, por ejemplo-, tendríamos que matizar grados. Las comunidades sensibles de Internet han convertido a Marshall McLuhan en referente obligado. Octavio Islas. Chasqui, Revista Latinoamericana de Comunicación.

[xv] El término Diseño Social describe el diseño del mundo social. Esta definición implica una percepción de una realidad construida por la humanidad que en consecuencia solo puede ser cambiada por ella, y de hecho está siendo modificada por la gente todo el tiempo. En este sentido, el diseño social es inevitable, sucede sin que se de una cuenta. La realidad social está siendo creada como resultado de todos nuestros actos individuales. SocialDesignSite

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